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Tan freak y tan popular

Hola, es lunes. Pero el viernes toca Dárgelos. Cuando escribió Camarín, el tema de dónde sale este título, los frikis no eran populares. Ahora el mundo se resignifica y el capitalismo viste una revancha. Hay una hipótesis: los que sufrieron bullying ayer, serán la venganza del mañana.

Fotografía de Andrés Mainardi

Por Andrés Mainardi 6 de junio

Hola, es lunes. Pero el viernes toca Dárgelos. Cuando escribió Camarín, el tema de dónde sale este título, los frikis no eran populares. Ahora el mundo se resignifica y el capitalismo viste una revancha. Hay una hipótesis: los que sufrieron bullying ayer, serán la venganza del mañana.

La fiesta que nunca termina y la amistad artificial

Es sábado por la mañana y vuelvo de una reunión de trabajo. Camino por la peatonal Córdoba mientras voy con los auriculares escuchando Babasónicos. En la intersección con calle Sarmiento me cruzo con un banner del Partido Libertario. Freno. Saco el celular de la campera y hago una foto. Acto siguiente, un pibe con una remera blanca se acerca y me da un volante.

Si querés afiliarte nos podés mandar un mensaje al WhatsApp que aparece ahí – dice señalando el papelito.

Gracias, lo voy a pensar – le respondo y sigo mi camino.

Cuando miro el volante me quedo sorprendido por la precariedad del diseño. Igualmente funciona. Subo a las stories de Instagram la foto del banner y publico en Twitter otra del flyer con un pequeño comentario irónico.

El lunes después del fin de semana abro WhatsApp y mando mensaje. Buenas. Mi nombre es Andrés. Quisiera saber si esta tarde se reúnen a las 19 en Pellegrini 1784 para acercarme.

Silvia Malfesi, la coordinadora del Partido Libertario de Santa Fe, me manda un audio, un video de YouTube, un PDF con las bases de acción política y cuatro mensajes que parecen programados. Una hora antes de ir la llamo. Le aclaro que soy periodista y que mi idea es conocer sus propuestas, el lugar y la gente.

La casa donde está la sede es la casa de la mamá de ella. En la puerta hay una tímida bandera que indica el lugar para los desconocidos. Por dentro todo está oscuro y se ve una luz al final del pasillo. Toco el timbre y me abre un joven, muy joven. Me presento y me hace pasar hasta al quincho.

Cuando entro Silvia está sentada con dos muchachos. Detrás de ella hay un mapa político de la Provincia de Santa Fe. Me hace una seña y me pide que la espere. Mientras tanto escucho la conversación.

Los tipos se presentan como interesados en afiliarse. Le dicen que tienen peso en una comuna del interior. Hace un tiempo pusimos un candidato y llegó a presidente comunal por Cambiemos, ahora queremos hacerlo llegar con el partido de Milei. Ella se ríe sorprendida, antes de negociar cualquier cosa primero tienen que firmar los papeles de afiliación. Los muchachos aceptan y Silvia los deja con el chico de la puerta para terminar el trámite. 

Nos saludamos y me invita a pasar a su oficina. En el pasillo larga una risa con cierta simpatía y me dice.

Yo creía que esto era más fácil.

Las paredes están adornadas con un empapelado gris que se descascara yendo al techo. La luz es tenue, ambarina. Los muebles son de madera oscura, caoba. Sobre el escritorio hay una de esas lámparas con vidrio verde del estilo de las películas de época. Parece una escenografía de David Lynch. Hay muchos cuadritos con diplomas, cursos, cursitos, títulos serios y no tanto. Diferencio el de Abogada de la UNR. También veo que hay cruces y muchos libros de lomo ancho. En un estante lleno de biblioratos, al lado de la Constitución Nacional hay una réplica en miniatura de La Libertad iluminando el mundo.

Antes de empezar la entrevista alguien toca la puerta e irrumpe. Lo miro y lo reconozco al instante. Es el chico que atiende el minimarket 24 horas que queda abajo de mi edificio. Los dos nos quedamos sorprendidos. Él es el primero en hablar: sonríe y me pregunta qué estoy haciendo. Le digo que vine a hacer una entrevista. Silvia, que no soporta verse desplazada del centro de atención, lo señala y empieza a tirarle flores.

Este chico es el mejor que tenemos, nos está ayudando muchísimo para el armado. Es estudiante de Ciencia Política y se está encargando de la estrategia para llegar a los adherentes que necesitamos para constituirnos como partido.

El prejuicio de que los jóvenes que votan a Milei están despolitizados o no entienden nada se cae. Ahora cada vez que baje a comprar algo ya sé de qué voy a hablar con él, de política. El pibe se lleva unas hojas, nos saluda y se pierde por la puerta de atrás. 

Saco el grabador de la mochila y le pregunto a Silvia si puedo grabarla. Me dice que sí.

¿Cómo llegas a ser la coordinadora del Partido Libertario?

Una noche discutí en Twitter con un hombre que no quería que regresen los K pero que también estaba desencantado con Macri. Le dije que se acerque al Partido Libertario que ya existía en CABA. Al día siguiente me llega un mensaje privado: unos chicos que estaban en el armado de allá me invitan a armarlo acá. 

¿En cuántos lugares están?

Por ahora estamos en cuatro localidades de la provincia. Por ahora con peso estamos en Rosario, Avellaneda, Funes y Santa Fe.

¿No va en contra de lo que pregonan transformarse en un partido político?

Él (por Milei) habla de la casta. Yo lo llamo de otra forma. Para mí hay una buena política. Lo que no me gusta es el berretismo. Yo creo que tenemos que volver a las raíces, recuperar lo que era Argentina en 1890. Javier lo que tiene es que explica cosas difíciles en un lenguaje popular. Los beneficios de la libertad nos pueden llevar al primer mundo.

¿Puede la popularidad discursiva ganar por sí sola? ¿O van ir con otro partido a las elecciones del 2023?

Es muy importante hacer un partido propio. El partido prestado siempre es deber favores. Sin ir a un liberómetro yo creo que lo más importante es armar algo. Yo quiero un partido sólido, pero el liberalismo está fragmentado, estamos divididos. 

¿Rosario es un lugar para el Partido Libertario? 

Rosario es una ciudad perfecta para nuestras ideas. Una ciudad informal. Fruto de la libertad de comercio. Yo creo que es una ciudad emblemática para este proyecto. También es una ciudad que está muy mal y por eso creemos que podemos cambiarla. Mayormente en materia de seguridad.

Ser el vapor de fantasías no me dejará llorar

Después de esta pregunta. Silvia me pide un minuto para ir al baño. Siento que la entrevista ya está terminada. Cuando vuelve le digo que voy a apagar el grabador así charlamos más distendidos.

Ella mantiene en forma su discurso. Los libertarios aman el debate de ideas, las palabras. Me aclara que está en contra del aborto aunque sepa que no hay nada más liberal que el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Saltamos a hablar sobre el consumo de estupefacientes, ella plantea que cualquiera puede consumir lo que quiere sólo si no le hace daño a nadie. Por dentro pienso qué carajo pasa cuando uno se hace daño a uno mismo, ¿quién interviene?

No llegamos a ponernos de acuerdo en ninguno de los temas pero el respeto se mantiene en equilibrio. Ella insiste todo el tiempo con la importancia de la arbitrariedad de la ley. Cada rato repite que hay que quitar toda coacción posible sobre las personas. Le respondo que la ley siempre es arbitraria y toda nominación por más abstracta que se la proponga es una coacción sobre un sujeto o grupo social. Al final, hablamos de portación de armas para terminar con que la solución para ella es un Estado chico con una policía fuerte.

Miro el reloj, son casi las diez de la noche. Le digo que me tengo que ir. Abre la puerta, nos despedimos dándonos la mano. Antes de cerrar me invita a la charla debate del miércoles donde van a discutir sobre los piquetes y la libre circulación, el famoso artículo 81 sólo lo recordamos cuando aparecen las injusticias le respondo y se echa a reír.

Preguntándome en silencio en qué ciudad estaré:

Hace tiempo que vengo siguiendo las notas de Mariano D’arrigo en la sección política de La Capital. El 12 de mayo, su texto pinta el paisaje de quienes serán los encargados de armar los lazos con los viejos conocidos de la arena política provincial. José Bonacci, alias «tengo una AM, una FM, una remisería y un partido político» y “esta democracia no sirve” es el encargado del armado.

Bajo su ala, Romina Diez, la economista e influencer que habla de economía para no economistas es la segunda en esta estructura. Como satélite de interlocución aparece Nicolás Mayoraz, diputado provincial por el partido que encabeza Amalia Granata, quien este momento se encuentra en tensión con la líder, aparece como el conciliador, el apuntado para unir el partido por la vida con el partido de Milei.

Si uno analiza desde el punto de vista discursivo, la unión que se está dando por arriba es por lo menos polémica. Pero para hacer política y sumar voluntades es necesario hundirse en los pliegues. Soy una nave estrujada por dos vientos contrarios, dice Calímaco en La mandrágora de Maquiavelo. Los outsiders parece que irán al frente y por atrás, lo más Casta de la Anticasta se encarga de darle la otra pata a la potencialidad del mundo mediático y digital.

En el armado del Partido Libertario, aparecen tres lógicas distintas que tendrán que confluir necesariamente. En el juego de sus potencias, veremos qué lugar le queda a cada una. 

Por un lado, los halcones. Por el otro, las palomas. Y por último, los gorriones.

Los primeros, son los menos conocidos pero más palpables, esos que se encarnan en el pensamiento. La influencia de Milei en el discurso y su orquesta. La lectura del momento social. Él es el único que puede decir que todo es una mierda. Y al mismo tiempo proponer futuros irrisorios donde la gente venda órganos o compre armas al por mayor. Esa velocidad insoportable desconcierta, se viraliza y  alimenta dos polos: fanáticos e indignados, por derecha y por izquierda, son lo mismo. 

El punto a favor de esta moneda de cambio. Milei es el dueño de la exaltación en una época de exaltados. El resto sigue sus pasos.

Los segundos, son los necesarios. Esos que hay muchos, se pelean por lo poco y están en todas partes. Se reproducen con una miga de pan pero son menos expuestos por estructura, van tras el telón. Los expertos en sacar pecho para pelear por migajas y dividir el terreno. La refundación, cada cuatro años, del PDP en su máxima potencia. Las comunas donde todavía se vota a dedo. Los que oportunan. Entre ellos Bonacci y su círculo de influencia. El instrumento fundamental. Si los halcones se encargan del temor, las palomas se encargan de la conveniencia, que es de alguna manera, convivir. Los armadores son los encargados de transformar en cercanía todo aquello que parece lejos. Siempre convienen.

Los últimos, los gorriones, esos que sueñan con ideas. Una abogada retirada del ejercicio, profesora de la UNR, que pone la casa de su madre para armar un partido político. Un joven que trabaja en un minimarket y usa sus ratos libres para mapear la provincia y conseguir voluntades. Otro que abre la puerta y lleva los papeles de acá para allá. La cosa común. Ciudadanos de a pie. Gente que busca gente. En fin, la política. Eso que sigue pasando mientras todos gritan.

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Fotografía de Andrés Mainardi
Escrito por Andrés Mainardi

Andrés Mainardi (1996) es trabajador de prensa y casi comunicador social. Produce un programa de TV para Telefé Rosario. Colabora y escribe notas para Diario La Capital, Revista Panamá y Revista REA. En sus ratos libres labura de CM.

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